viernes, 28 de agosto de 2015

¡Feliz Día del Abuelo!

Para este día de los abuelitos, en Parttis te obsequiamos estas bonitas imágenes diseñadas por nosotras para que les demuestres todo tu cariño.

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lunes, 17 de agosto de 2015

La puertita mágica del ratoncito de los dientes

¡Mi niñita ya es grande! El día de ayer se le cayó su primer diente de leche. Quiero confesar que desde que me avisó que uno de los dientes de "abajo" le dolía y se movía, me asusté, no podía creer que este momento había llegado ¡qué rápido!, no pensé que fuera normal, ¡sólo tiene 5 años! pensé. Pero al mismo tiempo, me llené de ilusión, tendríamos que hablarle al "ratoncito de los dientes".

Inès duró más de dos semanas con su diente que se movía. Cada día pensaba que ahora sí, ese día se le caería... y nada. Quería sorprenderla y hacer algo especial cuando el momento llegara, sobre todo porque para ella fue como un shock saber que iba a perder un diente. Entonces, busqué ideas y me encontré con dos que no podía dejar de llevar a cabo. La primera era dejarle un recibo del diente de parte del ratoncito Pérez, ¡se me hizo una idea muy graciosa!. La segunda, una mini puerta en su recámara, la puertita mágica por donde iba a pasar el ratoncito en futuras ocasiones. Mira el resultado (y disculpa si Inés está un poco despeinada, pero éstas fotos las tomé justo cuando se despertó y toda emocionada vino a buscarme para decime "Mamá, mamáaaaa, hay una puertita, hay una puertitaaaaa". ¡Sin duda fue una súper sorpresa!








Ahora te voy a platicar que fue toda una odisea encontrar el material que necesitaba. No tenía ni idea de dónde comprar las cosas para fabricar mi puertita, porque, aunque vi que ya las vendían hechas, no creía tener el tiempo de comprar una por internet. Primero fui a una tienda donde venden todo tipo de cosas para hacer manualidades, ya había comprado un marco para fotos y unas cosas que pensé que me podrían servir, pero finalmente, platicándolo con la mamá de la mejor amiga de Inès, pues su hija también está a punto de perder un diente, me recomendó una tienda hermosa donde venden todo tipo de cositas para fabricar casas de muñecas. Es una boutique de juguetes y miniaturas en el centro de París, con más de 40 años de antiguedad, donde puedes encontrar todo tipo de curiosidades, se llama "Pain d'epices". Fue así como encontré la puerta, la macetita, las escaleras y los accesorios que le dieron forma. El siguiente paso fue pintarla y adornarla y al último, ya que mi niña estaba dormida la pegué en la pared de su cuarto.


Me encantó el resultado y lo que más me gustó fue la reacción de Inès al encontrarse con esta sorpresa, todo el día de hoy ha estado muy ilusionada y feliz con la visita del ratón. Por supuesto, queremos compartir el recibo contigo, para que lo puedas usar en la próxima visita del ratón de los dientes, esperamos que llene de ilusión el corazón de tu(s) pequeño(s). Simplemente da click en la imagen que más te guste aquí abajo y guárdala en tu computadora:


Cuento del ratoncito Pérez

¡Por fin se le cayó el diente a Inès! Llegó la hora de dormir, y como ella no puede conciliar el sueño si no le contamos una historia, busqué en internet un cuento acerca del ratoncito y la que más me gustó la encontré aquí. Te la comparto porque me pareció muy linda y apropiada:

"Pepito Pérez era un pequeño ratoncito de ciudad. Vivía con su familia en un agujerito de la pared de un edificio. El agujero no era muy grande pero era muy cómodo, y allí no les faltaba la comida. Vivían junto a una panadería, por las noches él y su padre iban a coger harina y todo lo que necesitaban para comer.
Un día Pepito escuchó un gran alboroto en el piso de arriba. Y como ratón curioso que era, trepó y trepó por las cañerías hasta llegar a la primera planta. Allí vio un montón de aparatos, sillones, flores, cuadros..., parecía que alguien se iba a instalar.
Al día siguiente Pepito volvió a subir a ver qué era todo aquello, y descubrió algo que le gustó muchísimo. En el piso de arriba habían puesto una clínica dental.
A partir de entonces todos los días subía a mirar todo lo que hacía el doctor José María. Miraba y aprendía, volvía a mirar y apuntaba todo lo que podía en una pequeñita libreta de papel.
Después practicaba con su familia lo que sabía. A su madre le limpió muy bien los dientes, a su hermanita le curó un dolor de muelas con un poquito de medicina... Y así fue como el ratoncito Pérez se fue haciendo famoso.
Venían ratones de todas partes para que les arreglara los dientes. Ratones de campo con una bolsita llena de comida para él, ratones de ciudad con sombrero y bastón, ratones pequeños, grandes, gordos, flacos... Todos querían que el ratoncito Pérez les arreglara la boca.
Pero entonces empezaron a venir ratones ancianos con un problema más grande. No tenían dientes y querían comer turrón, nueces, almendras, y todo lo que no podían comer desde que eran jóvenes. El ratoncito Pérez pensó y pensó cómo podía ayudar a estos ratones que confiaban en él.
Y, como casi siempre que tenía una duda, subió a la clínica dental a mirar. Allí vio como el doctor José María le ponía unos dientes estupendos a un anciano. Esos dientes no eran de personas, los hacían en una gran fábrica para los dentistas. Pero esos dientes, eran enormes y no le servían a él para nada.
Entonces, cuando ya se iba a ir a su casa sin encontrar la solución, apareció en la clínica un niño con su mamá. El niño quería que el doctor le quitara un diente de leche para que le saliera más rápido otro diente, más fuerte y grande, como él, que estaba creciendo.
El doctor se lo quitó y se lo dio de recuerdo. El ratoncito Pérez encontró la solución: 'Iré a la casa de ese niño y le compraré el diente', pensó. Lo siguió por toda la ciudad y cuando por fin llegó a la casa, se encontró con un enorme gato y no pudo entrar.
El ratoncito Pérez se esperó a que todos se durmieran y entonces entró a la habitación del niño. El niño se había dormido mirando su diente, y lo había puesto debajo de su almohada.
Al pobre ratoncito Pérez le costó mucho encontrarlo, pero cuando lo hizo, le dejó al niño una moneda. A la mañana siguiente el niño vio el dinero y se puso contentísimo y se lo contó a todos sus amigos del colegio.
Y a partir de ese día, todos los niños dejan sus dientes de leche debajo de la almohada, esperando a que el ratoncito Pérez venga y se los intercambie por una moneda."

Después leer este lindo cuento, colocamos el diente junto a una ratoncita de trapo abajo de la almohada...¡Qué nervios! Espero que el ratoncito nos visite y le deje una moneda a Inès....